Yo soy Daniel Rocha

 

Dedico una parte importante de mi tiempo a descubrirme y conocer mi región a través de los libros. Letras eclécticas es uno de mis lugares seguros, un proyecto noble al que vuelvo cada tanto. Emprender viajes por amor al arte es una oportunidad que nunca me he dado, la dinámica capitalista me absorbe una y otra vez. Mis trabajos “formales” interrumpen la regularidad de Letras eclécticas desde sus inicios. Sin embargo, cada vez que lo retomo encuentro en el camino personas generosas que se suben al barco, aportando algo de su talento o tiempo o valiosos comentarios para mejorar.

Hasta hace algunos meses, Letras eclécticas era un espacio más íntimo que público. Una especie de confesionario y libreta abierta para quienes llegaban hasta ella. Algo así como una casa sin muebles en la que me refugiaba cuando me sentía solo.

En noviembre de 2019 me aventuré a hacer un podcast para hablar de mis lecturas. Lo hice porque me apasionan la radio y los libros. Creo que ambos son una excelente compañía. La radio es también un medio con posibilidades infinitas para contar historias. El formato podcast, una suerte de radio digital, me fascina por su atemporalidad y versatilidad para llegar a toda persona que cuente con casi cualquier dispositivo conectado a internet que sea capaz de reproducir audio.

 

Foto de la biblioteca de Daniel Rocha con una mesa llena de libros y unos cojines de sala formando un cubo para aislar el ruido del micrófono.

Así empezó el podcast, con unos cojines para aislar el ruido y muchos libros sobre la mesa. Noviembre, 2019.

 

Gracias a ese formato pude llevar en la primera temporada, mediante mi voz, 13 libros latinoamericanos a 19 países, algunos donde el español no es la lengua nativa como Israel, Japón, Alemania o Francia. También pude conversar mis lecturas con personas de diferentes edades, géneros, países y hábitos lectores. Estas conversaciones eran detonadas por las autoras y autores de los libros, con quienes establecí cierta intimidad al tiempo que socializaba sus letras, aunque probablemente no supieran de la existencia de este espacio. Por eso decidí preparar una segunda temporada en la que pudiera integrar nuevos elementos de producción y apropiarme un poquito más del lenguaje para contar mejor las historias.

Este ha sido un camino, sobre todo, frustrante, porque vivo en un país donde no se lee tanto como a mí me gustaría. Haré todo lo posible por sembrar nuevas lecturas y estimular conversaciones. Aquí vamos de nuevo. 

 

@bicilector, mayo 2020